Cómo es un viaje en tren por todo el corazón de Ecuador

El Tren Crucero es uno de los principales atractivos turísticos de Ecuador. En él se viaja desde Quito, hasta Guayaquil, en cuatro días.

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Viajes / 18 de Junio 2018

El Tren Crucero es una novedad para los viajeros. Ecuador cuenta con una infraestructura turística muy desarrollada, en donde se habilitó una vía férrea para viajar desde Quito hasta Durán, una población que está ubicada a pocos minutos de Guayaquil.

Este trayecto permite pasar muy cerca de los volcanes ubicados en los Andes ecuatorianos y conocer poblaciones de este país, variando de clima, vegetación y gastronomía.

El Tren Crucero es un plan muy tranquilo en donde se puede disfrutar de los hermosos paisajes andinos con los que cuenta Ecuador. El tren, además, tiene todas las comodidades como un bar, servicio de snacks, salón de juegos e incluso una terraza.

Día uno: Entrando a los Andes

El viaje inicia en Quito. Si bien no se aborda el tren crucero, el recorrido inicia en un tren convencional que lleva a los turistas desde la capital hasta la estación de Otavalo, a pocos minutos de Quito. Allí se hace un traslado en micro buses hasta el parque Nacional Cotopaxi en donde es posible caminar en las faldas de este imponente volcán.

Desde allí también se realiza el traslado en micro bus hasta la Hacienda Colonial San Agustín en donde se sirve el almuerzo. Probar el delicioso locro de papa es algo que no se puede dejar pasar en esta hacienda llena de historia. Algunas de sus paredes están formadas por piedras Incas, por lo que se han dejado tal cual se han encontrado para evitar el mayor daño posible a este testimonio de la historia andina.

La noche recibirá a los viajeros en la colonial hacienda La Ciénaga, un lugar que en su momento recibió al científico Alexander Von Humboldt y a los miembros de la Misión Geodésica Francesa. Sin embargo, el huésped más ilustre que alojó la Ciénaga fue al libertador Simón Bolívar.

Día dos: Viviendo en la historia

En micro bus empieza el traslado a la estación de Latacunga. Allí se aborda por primera vez – y hasta el final del recorrido –, el maravilloso Tren Crucero. Se inicia en este lugar un pintoresco recorrido hacia el sur de los Andes.

El tren hace una parada en una de las plantaciones de rosas más importantes de Ecuador. Allí, un guía especializado explica a los turistas las razones por la cuales las rosas ecuatorianas son las predilectas en varios países del mundo, principalmente Europa.

El almuerzo se lleva a cabo en la ciudad de Ambato en el hotel Roka Plaza, un lugar patrimonial de Ecuador. Allí será posible recorrer la ciudad y visitar varias tiendas de artesanías.

El tren se vuelve a abordar en la tarde para llegar a estación de Urbina a unos 3600 metros sobre el nivel del mar. En este lugar, además de estar muy cerca del Chimborazo, se pueden compartir unos minutos con Baltazar Uscha, el último hielero de la zona, quien explicará cómo extraía hielo manualmente para venderlo a los pobladores de la zona.

El tren sigue su camino hasta Riobamaba, en donde se encuentra una de las estaciones con más historia de Ecuador teniendo en cuenta que en la época colonial fue la capital del país. En la noche, el alojamiento se toma en la Hacienda la Andaluza, un lugar con decoración religiosa. La gastronomía brilla por platos locales de diversas regiones de Ecuador.

Día Tres: La nariz del diablo

Partiendo de Riobamba, el tren crucero inicia su viaje con destino Colta, un lugar en donde está ubicada la iglesia de la Balbanera. Esta iglesia es uno de los primeros testimonios de la llegada del cristianismo a América, ya que sus muros tienen cerca de 500 años de antigüedad.

Al abordar de nuevo el tren, se empieza un recorrido hasta Guamote, una población detenida en el tiempo en donde está un mercado indígena en el que el trueque sigue siendo un medio de transacción y pago de mercancías aceptado, tal como se hacía hace unos cuatro mil años.

En la tarde se inicia un vertiginoso descenso en la emblemática “Nariz del Diablo”. El tren realiza una maniabora “zig-zag”, para descender derca de 600 metros en pocos minutos.

De un clima de páramo, en solo un día es posible llegar a una temperatura templada y agradable. Desde el tren se puede ver el cambio de vegetación mientras se llega a la estación de Huigra, un pueblo pintoresco entre los andes y la costa ecuatoriana.

Allí el alojamiento se realizará en la Hostería De Franco.

Día cuatro: El fin de la aventura

Desde Huigra el tren inicia su recorrido a la Hacienda San Rafael, en donde es posible ver una plantación de cacao y recibir la explicación de cómo se cosecha y se produce la materia prima de uno de los alimentos más ricos del mundo: el chocolate.

El tren inicia su camino a Durán donde termina este hermoso recorrido por los andes ecuatorianos. Allí, los turistas tienen la opción de viajar hasta Guayaquil y conocer la costa ecuatoriana.

Para mayor información, pueden visitar este enlace

 

*Viaje realizado en 2015 por invitación del Ministerio de Turismo de Ecuador.
*Los planes, el recorrido y los alojamientos pueden variar según la temporada.
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